
Las empresas B representan una alternativa para combinar la rentabilidad con la solución de problemas sociales y ambientales. Esta transformación implica cambiar la visión tradicional de maximización de ganancias para equilibrar los intereses financieros y no financieros, gestionar los impactos socioambientales y someterse a una evaluación externa que valide su compromiso con la sostenibilidad (Honeyman, 2014).
El movimiento B Corp, impulsado por B Lab desde 2006, busca transformar la economía global hacia la inclusión, equidad y regeneración. Sus cinco frentes incluyen la certificación, la promoción de marcos legales, la creación de redes colaborativas, la inversión de impacto y el cambio cultural sobre el propósito empresarial. En América Latina, el Sistema B coordina el movimiento desde 2012, con más de 650 empresas certificadas, incluidas 91 en México que emplean a más de 10,000 personas (Sistema B, 2018). La certificación evalúa el impacto de las empresas en gobernanza, consumidores, trabajadores, comunidad y medio ambiente, a través de estándares globales unificados. Obtener dicha certificación genera beneficios como una mejor reputación, acceso a redes globales y la mejora continua del desempeño social y ambiental (B Lab, 2022).
Las B Corp y las empresas sociales
Si bien el movimiento B Corp busca demostrar que el crecimiento económico puede combinarse con la generación de beneficios sociales y ambientales, es preciso aclarar que no todas las empresas B Corp son empresas sociales. Las empresas sociales pueden adoptar diferentes estructuras legales y no siempre buscan la certificación B Corp. Por ejemplo, las cooperativas son un ejemplo destacado de empresa social, aunque existen otros modelos como las empresas híbridas o de impacto, todas con el propósito de generar valor social. Por su parte, algunas B Corps pueden tener un enfoque más amplio de la sostenibilidad corporativa sin que su propósito principal sea exclusivamente social (Hollender & Houlahan, 2012).
Las empresas sociales priorizan el impacto social o ambiental sobre la maximización de ganancias, abordando problemas como la pobreza, la desigualdad o la degradación ambiental mediante modelos de negocio sostenibles e innovadores (Dees, Emerson & Economy, 2001). En este sentido, las B Corp pueden considerarse una variante de empresa social que utiliza el modelo de negocio como una fuerza para el bien, siempre que su impacto social y ambiental se mantenga como parte central de su misión (Kassoy, Houlahan & Coen, 2018). De esta forma, la sostenibilidad económica es fundamental para que tanto las B Corp como las empresas sociales puedan mantener sus operaciones y cumplir con sus objetivos a largo plazo (Mair & Martí, 2006).
Las empresas B y el proceso de innovación social
Desde Schumpeter, el concepto de innovación se ha centrado principalmente en la evolución económica y tecnológica, mientras que las ciencias sociales se han enfocado en los procesos sociales y sus efectos. La innovación social es un proceso constante, abierto y evolutivo que debe ser mantenido y desarrollado en varias etapas, y que requiere la colaboración de diferentes actores sociales para lograr soluciones efectivas y sostenibles. Aunque con matices contextuales, tanto en América Latina como en Europa, la innovación social se orienta a generar soluciones escalables que aborden problemas sociales y ambientales, involucrando a actores como empresas sociales, organizaciones civiles, el sector público y la academia (Sjåfjell & Bruner, 2018). En Europa, la innovación social disipa la frontera entre lo económico y lo social, integrando ambas dimensiones como oportunidades para generar valor. En América Latina, se destaca la inclusión social y la participación ciudadana como elementos clave, especialmente para satisfacer las necesidades de grupos sociales excluidos del libre mercado (Zahra, Gedajlovic, Neubaum & Shulman, 2009).
Podría decirse que toda empresa social realiza innovación social al abordar problemas sociales y ambientales mediante enfoques empresariales novedosos. Las empresas sociales suelen adoptar prácticas empresariales sostenibles y generan valor compartido, alineándose con el concepto de capital social, entendido como las redes de colaboración y cooperación entre actores en un territorio determinado (Hurst, 2014). Este impacto territorial contribuye al desarrollo sostenible, creando empleo, revitalizando comunidades y promoviendo la ciudadanía activa (Moulaert, 2016).
Las empresas B Corp pueden encontrar una oportunidad para consolidarse como empresas sociales al implementar soluciones innovadoras medibles y orientadas al impacto social (Yunus, 2011; Honeyman & Jana, 2019). La participación de las comunidades y la colaboración de múltiples partes interesadas son esenciales para este proceso, lo que permite una mayor comprensión de los problemas y una implementación más efectiva de las soluciones (Parada, Ganga & Rivera, 2017).
Empresas B Corp y el modelo de economía social y solidaria
En este proceso de innovación social, convendría vincular a las empresas B Corp con el concepto de economía social y solidaria (ESS). Para Chaves y Monzón (2018), la economía social se refiere a un conjunto de prácticas y modelos económicos que buscan crear empresas y organizaciones que no solo busquen la maximización del beneficio económico, sino también el beneficio social y ambiental. Este modelo pone al ser humano en el centro de la búsqueda de soluciones colectivas a los problemas económicos y sociales. Por su parte, la economía solidaria se enfoca en la creación de relaciones económicas justas y solidarias, que buscan equilibrar las desigualdades sociales y territoriales. Monzón (2013) propone seis elementos para dar coherencia al concepto ESS: la finalidad social, la propiedad y control colectivo, la participación democrática, la reinversión de beneficios, el impacto en el desarrollo local y la coherencia con valores de solidaridad, justicia social y sostenibilidad.
La ESS representa un conjunto de iniciativas empresariales y prácticas económicas que promueven la participación democrática, la sostenibilidad y la cooperación. Estas iniciativas son una fuente de inspiración para la innovación social al mostrar modelos alternativos de negocio, como la agricultura ecológica, la banca comunitaria y el comercio justo (Domanski et al., 2019). Tal es su importancia que la ESS cuenta con la Resolución A/77/L.60 de las Naciones Unidas, adoptada en 2022, que reconoce su rol para el desarrollo sostenible y la lucha contra la pobreza, la exclusión social y la desigualdad (UNSSE, 2023). Esta resolución promueve la creación de políticas públicas, redes de cooperación y la educación para el emprendimiento social, lo que destaca el papel crucial de la ESS en la transformación social y económica (Nicholls, 2006).
Aunque las empresas B Corp buscan equilibrar sus objetivos financieros con el impacto social y ambiental, será necesario que se aproximen a los elementos más representativos de la ESS. La adopción de estos principios podría fortalecer la contribución de las B Corp al bien común y la creación de valor social. La convergencia entre ambos modelos puede fortalecer la capacidad de las empresas para contribuir al desarrollo sostenible y la justicia social.
Conclusiones
Las empresas B Corp se encuentran en una disyuntiva, por un lado, necesitan ejercer un cambio primordial en su transición a empresas sociales (equilibrar lo económico con lo socioambiental) y también deben iniciar una transformación organizacional profunda en función de 2 componentes conceptuales poderosos dentro de las empresas sociales: la innovación social y el modelo de economía social y solidaria.
La innovación social como proceso colectivo de aprendizaje y cambio social puede fomentar el diálogo y la colaboración entre diferentes actores y comunidades, lo que a su vez puede llevar a un mayor entendimiento y solidaridad. De igual manera, también representa un proceso de construcción de capacidades y recursos, ya que la generación de soluciones innovadoras puede involucrar la identificación y el fortalecimiento de las capacidades y habilidades de las personas y las organizaciones en una comunidad. La implementación y difusión de estas soluciones puede requerir la movilización de recursos y activos existentes en una comunidad, fortaleciendo su capacidad colectiva y resiliencia en su conjunto.
Al respecto, la ESS representa una innovación en el ámbito económico, al desarrollar modelos de negocio y prácticas económicas que van más allá de la maximización de beneficios al centrarse en el impacto social y ambiental. Para ello, la innovación social puede ser un medio para transformar las relaciones económicas dominantes y promover la diversidad y la inclusión en la economía. Además, la ESS también puede proporcionar un marco institucional y organizativo propicio para la incubación y difusión de la innovación social. Por tanto, las organizaciones empresariales deben promover la colaboración, el intercambio de conocimientos y la creación de redes de apoyo entre diferentes actores, lo que facilitará la identificación de oportunidades de innovación y el escalado de soluciones exitosas.
Las empresas B enfrentan cuatro desafíos con el propósito de cambiar o reconfigurar asimetrías en el equilibrio dinámico entre los impactos económicos, sociales y ambientales. 1) propósito-rentabilidad, 2) medición del impacto socioambiental, 3) acceso a financiamiento y 4) transformación organizacional. Para las empresas B Corp, establecer alianzas estratégicas con otras organizaciones de la economía social puede potenciar su alcance y capacidad de generar un cambio significativo.