
¿Qué es la destrucción creativa?
Desde un análisis histórico 1760 a 1940, Schumpeter (1942) determinó que el núcleo de una estructura económica constantemente se destruye y construye a sí misma. Este bucle es vital para explicar el capitalismo y para entender ese fenómeno plantea 2 enfoques desde la óptica empresarial. El primero tiene que ver con las estrategias de negocio que les permiten a las organizaciones clarificar los mecanismos que den significado y viabilidad al proceso de creación, dando pauta a la pregunta ¿qué crear? El segundo tiene que ver con la variable tiempo y la evaluación del desempeño de un sistema organizacional en función de esta variable a fin de obtener las mejores ventajas competitivas sostenibles, surgiendo la pregunta ¿cuándo destruir? De esta forma, las empresas constantemente crean estrategias, mecanismos, modelos, acciones, políticas, y en función de la iteración de este conjunto con respecto al tiempo y bajo las circunstancias de su operación las destruyen o transforman.
El contexto histórico de Schumpeter
El proceso de destrucción creativa, nombrado así por Schumpeter, responde a su visión del capitalismo y a un contexto histórico específico, impulsado principalmente por las teorías de competencia monopólica y oligopólica de la época (1942). Para él, la competencia como concepto ya no estaba siendo constituida esencialmente por el desempeño productivo y, por tanto, sufría un tipo de metamorfosis. Desde su perspectiva, esta transformación en la manera de competir entre las empresas era más visible en la industria manufacturera, la cual mostraba mejoras en la calidad. Para lograr distinción en la calidad, Schumpeter identificó que el desarrollo de tecnología es un factor que determina un estándar de vida y que su creación representa un progreso en diversos sectores competitivos.
A partir de este punto, consideró esencial el análisis del capitalismo como un proceso evolutivo, como un método económico que no podrá ser estacionario. Más allá de los cambios inherentes del proceso social (guerras, revoluciones, condiciones industriales) y los sistemas monetarios que el capitalismo adopte, el impulso fundamental del capitalismo viene de los nuevos consumidores, los nuevos métodos de producción o transportación, los nuevos mercados y las nuevas formas de organización industrial.
Oligopolios, tecnología y toma de decisiones
Para Schumpeter, el proceso de destrucción creativa era visible en los oligopolios industriales. En esa época era relativamente posible analizar datos agregados de las empresas que dominaban la oferta de productos y/o servicios, y de esa forma obtener elementos para interpretar el comportamiento de estas, determinando su grado de influencia sobre los precios y las condiciones del mercado. Esta parte es vital para Schumpeter, ya que no entender las estructuras existentes en el capitalismo es no comprender el timing donde la toma de decisiones es necesaria, aun si solo se investiga el fenómeno o se es un actor principal en una organización empresarial.
Ejemplo de lo anterior lo plasma Schumpeter al hablar de la competencia por precio como un elemento tradicional dentro del modus operandi empresarial y cómo este es desplazado por la calidad y los esfuerzos de venta. Reconoce que, si bien la competitividad sigue teniendo patrones rígidos y condiciones invariables, métodos de producción y formas de organización industrial característicos, las nuevas tecnologías, nuevas fuentes de suministro y un nuevo tipo de organización (centrada en el control a mayor escala) reposicionarán a la competitividad como un elemento empresarial relevante.
¿Sigue vigente en la era de los monopolios tecnológicos?
En 2026, estas distinciones siguen fundamentando la competencia de las organizaciones, las cuales se insertan en procesos de destrucción creativa para afrontar nuevas realidades de competitividad. Adicionalmente, Schumpeter aborda la importancia de la relación empresario-gobierno. En su perspectiva, el empresario actúa como un agente de cambio y un generador de ciertas atmósferas de competitividad, y el gobierno como un ente regulador y de equilibrio en la balanza competitiva.
Un ejemplo actual de esta dinámica son las empresas “AI-native”: firmas cuyo modelo de negocio se construyó desde el origen alrededor de la inteligencia artificial, sin las estructuras heredadas de sus competidores tradicionales. Casos como Midjourney (generación de imágenes con IA), que alcanzó 500 millones de dólares en ingresos con apenas 100 empleados, o Jasper AI (plataforma de redacción y contenido de marketing con IA), que llegó a 75 millones de dólares de ingresos recurrentes en solo dos años, ilustran cómo la escala y la velocidad de creación de valor han cambiado radicalmente frente a la industria manufacturera que analizaba Schumpeter. A esto se suma una observación de McKinsey: los consumidores ya están evitando tiendas, aplicaciones y motores de búsqueda tradicionales en favor de interfaces nativas de IA como ChatGPT, lo que sugiere que la “destrucción” ya no solo ocurre entre empresas de un mismo sector, sino entre categorías completas de interacción comercial.
Conclusión: hacia la innovación
El análisis de Schumpeter sigue influenciando el estudio de las organizaciones, particularmente de corte industrial. Nos hace reflexionar sobre cómo las nuevas tecnologías pueden afectar su estructura competitiva y su comportamiento, a fin de identificar su posición dentro del proceso temporal de destrucción creativa. Parece que las organizaciones nunca dejaron de encontrarse en un ciclo (espacio-tiempo) similar al observado por él en el siglo pasado. Prueba de ello son los monopolios tecnológicos y la forma en que estos están transformando el proceso evolutivo del capitalismo en el siglo XXI. Analizar un trabajo publicado hace décadas parece invitarnos a reevaluar el proceso de destrucción creativa. La pregunta que surge de este análisis es: ¿el proceso de destrucción creativa es un concepto válido en el siglo XXI, es decir, sobrepasa las restricciones históricas del capitalismo de su época y se adapta a las mutaciones de este como estructura económica? Si podemos responder afirmativamente, debemos discutir un concepto nuevo y de gran relevancia en esta metamorfosis: la innovación.
Referencias bibliográficas
Schumpeter, J. A. (1942). Capitalism, socialism, and democracy (3ª ed.). Harper Perennial Modern Thought. (Edición de 2008).
McKinsey & Company. (2026). Informe sobre organizaciones agénticas.